Críticas / Kritikak

Crítica de Jorge de Persia al concierto presentación de 'Añapse erdam' (1 de diciembre de 2019) 

“Músicas y crítica a Franco en la Residencia de Estudiantes de Madrid”


En estas últimas semanas se están conmemorando con actos diversos, los ochenta años de aquella marcha forzosa que –acabada la Guerra Civil- llevó a miles de personas a las duras circunstancias del exilio. A las largas y penosas caravanas de catalanes en dirección a la frontera con Francia, se sumaron muchas personas que –dada la circunstancia de ser Barcelona la sede del gobierno de la República- habían llegado especialmente desde Madrid o Valencia para colaborar, estableciéndose en la ciudad. Cuatro de ellos entre otros, músicos compositores destacados de la generación de quienes habían nacido en torno al cambio de siglo fueron los madrileños Rodolfo Halffter, Salvador Bacarisse y Julián Bautista, y el navarro Fernando Remacha. Todos miembros del llamado “Grupo de los 8” vinculado a la Residencia de Estudiantes de Madrid en los años 30, y ya en Barcelona, participantes de numerosas actividades, junto a Robert Gerhard incluso, en el campo de la cobla y canciones del frente.

La circunstancia que motiva estos comentarios es la presentación de un CD y la interpretación por la Coral de Cámara de Pamplona dirigida por David Gálvez, de obras de Remacha, Bacarisse, Bautista y Arturo Dúo Vital en un sitio que fue muy significativo para la generación como es el salón de actos de la Residencia de Estudiantes de Madrid, que ostenta el mismo piano que en aquellos años utilizaban en compañía de Federico García Lorca o Gustavo Durán. El concierto –una síntesis del CD- nos dejó oír obras de interés, y una de mucha significación: el Romance del rey Rodrigo para coro mixto y dos soprano y mezzo solistas compuesto en el exilio en 1956 por Julián Bautista, en principio pensada para la Coral de Cámara de Pamplona, aunque nunca cantada hasta el momento. Quizá por lo que suponía en aquellos años asumir la dura metáfora que, mentando la traición del rey Rodrigo, aludía también a la de Franco. Dura y clara, magistral palabra de un exiliado, hecha coro, de unos 20 minutos, con imágenes teatrales, gran consistencia vocal, modernidad en el tratamiento polifónico y muy expresiva, y cantada en esta ocasión con gran autoridad y musicalidad bajo la dirección del titular de la Coral, David Gálvez.

Crítica de Koldo Pastor al concierto SACRUM SI BREVIS... (24 de marzo de 2018)

El pasado sábado día 24 de Marzo la Coral de Cámara de Pamplona ofreció un concierto memorable en la capilla de la Virgen del Camino de la iglesia de San Cernin. El programa consistió en un inusual repertorio del clasicismo vienés y de sus más genuinos representantes, J. Haydn y W. A. Mozart. La originalidad del programa consistió principalmente en ofrecer una interesante interpretación de un repertorio que equivocadamente podría considerarse como menor en la abundantísima producción de estos autores, como son sus respectivas Missa Brevis y el Ave Regina Caelorum Hob.XXIIIb en La mayor de Haydn, y todo ello con acompañamiento de un trío de cuerda y órgano positivo. Obras de indudable dificultad, con los elementos típicos de la llamada Misa Vienesa, las figuras retóricas del periodo clásico y de una honda expresividad religiosa; todo ello resuelto de forma magistral por el director especialista invitado Jordi Casals,  los Solistas de la Orquesta Barroca de Sevilla, con instrumentos adecuados para este género, no solo en sus cuerdas y arcos sino en la afinación de la época, así como el coro y solistas de la Coral de Cámara.

Dicho cuarteto ofreció además, y a modo de interludios, dos sonatas de iglesia (Kirchesonatas K212 y K145), escritas por Mozart para esta formación llamada en su tiempo Trío de Iglesia, así como un poco conocido concierto para órgano y cuerdas en Fa mayor de J. Haydn. Todo esto en las tonalidades de las misas para mayor coherencia del programa.

Hay que destacar la gran calidad interpretativa de dicho cuarteto, auténticos especialistas y cuya cuidada articulación, muy en el estilo de la época, afinación impecable y matices de una sutileza sorprendente hicieron las delicias de los asistentes. Así mismo la ornamentación adecuada y el vibrato justo fueron el ejemplo magistral de como debiera interpretarse la música de este periodo clásico y más en concreto de estos compositores.

En lo referente al trabajo coral se puede decir que rozó la perfección. El trabajo exhaustivo y cuidado del director titular David Gálvez, el de un director con gran experiencia en este género de música como es el citado Jordi Casals y un coro en estado de gracia dieron el resultado sobresaliente que todos esperábamos. Afinación, empaste, color tímbrico y ajuste casi perfecto hicieron que el resultado no solo encandiló sino que emocionó al público.

Mérito también de Jordi Casals los tempi reposados que esta música religiosa requiere, las dinámicas contenidas, las emotivas pausas entre frases, la amplia gama de matices conseguida y siempre una dicción clara y entendible de los textos en las partes de escritura homófona.  

Destacable así mismo el papel de los solistas, todos ellos integrantes del coro, como buen exponente de la calidad vocal de sus integrantes. Especial mención para Marta Huarte que sin demérito de los restantes hizo una preciosa interpretación junto a Isabel Señas de Ave Regina caelorum de Haydn. Esta última también magnífica, resolvió su papel con calidad y limpieza indiscutibles, con voz diáfana, timbrada y afinación casi perfecta, atacando con facilidad el Do# agudo del final de su intervención.

El cuarteto vocal de la Missa Brevis de Mozart fue otro de los elementos a destacar en este emotivo concierto. Quizás no destacó tanto como el resto por faltar algo de proyección sonora. De los cuatro, fueron las voces agudas; soprano (Lorena Baines) y tenor (David Echeverria) las que más llegaron al público, quedando las otras dos un tanto discretas salvo en algún corto episodio. Posiblemente adelantando dicho cuarteto hubiese lucido más su intervención aunque es comprensible la dificultad que esto conlleva.

Como conclusión se puede afirmar sin riesgo de exagerar o caer en adulaciones innecesarias que fue un concierto para recordar y una auténtica lección magistral de lo que es interpretar la música religiosa y/o profana del llamado siglo de las luces.

Como posdata y sugerencia a la organización, añadiría la conveniencia de adecuar la temperatura en los locales de conciertos y la necesidad de ampliar el espacio entre el conjunto musical y el público aún a costa de limitar algo las localidades disponibles.